Los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT2), también conocidos como gliflozinas, son medicamentos antidiabéticos orales que han ganado prominencia debido a su mecanismo de acción único. Se utilizan principalmente en el manejo de la diabetes mellitus tipo 2, pero también ofrecen beneficios significativos para la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal crónica (ERC). Estos medicamentos funcionan bloqueando la proteína SGLT2 en los riñones, reduciendo la reabsorción de glucosa y aumentando la excreción urinaria de glucosa.
Los inhibidores de SGLT2, como Empagliflozina (Jardiance) y Dapagliflozina (Farxiga), están indicados para mejorar el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2. También reducen el riesgo de muerte cardiovascular y hospitalización en pacientes con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida (HFrEF). Además, estos medicamentos ralentizan la progresión de la ERC y reducen los eventos renales y cardiovasculares en pacientes con ERC.
A pesar de sus beneficios, los inhibidores de SGLT2 tienen efectos secundarios potenciales. El aumento de glucosa urinaria puede llevar a un mayor riesgo de infecciones del tracto urinario e infecciones micóticas genitales. También existe un riesgo de deshidratación e hipotensión debido a la diuresis osmótica, y se han reportado casos raros de cetoacidosis diabética euglucémica (CAD). Se debe monitorear a los pacientes por lesión renal aguda, aunque el uso a largo plazo se asocia con protección renal.
El asesoramiento al paciente es crucial al prescribir inhibidores de SGLT2. Los pacientes deben mantener una hidratación adecuada para prevenir la deshidratación y la hipotensión. Se recomienda el monitoreo regular de la función renal y los electrolitos, y se debe informar a los pacientes sobre los signos de infecciones y cetoacidosis. Educar a los pacientes sobre estos aspectos ayuda a maximizar los beneficios de los inhibidores de SGLT2 mientras se minimizan los riesgos potenciales.